Como primera reflexión formal del curso nos
enfocamos en esta ocasión en el yo como aprendiz, es decir, en qué se ha aprendido
sobre cómo aprendemos. Para ello primero hacemos un breve recuento de los
términos y modelos a utilizar y después sí enfocarnos en mi caso particular
para así abrir el camino hacia futuras reflexiones. En cuanto a definiciones
necesarias tenemos a concepción de ambiente de aprendizaje así como la teoría
del aprendizaje experiencial de David Kolb.
Para comenzar recordamos primero la definición que
tomamos para ambiente personal de aprendizaje. En este caso lo tomamos como el
entorno propio del individuo en el cual se presentan las condiciones adecuadas
(incluyendo espacios, actores e interacciones) para que se dé el aprendizaje,
bien sea por motivación propia o no, como se concluyó de la anterior entrada “Y
¿Qué es un ambiente de aprendizaje?” y del artículo de Duarte [1]. Sin embargo,
para realmente tener una concepción del cómo aprendemos es necesario tener un
modelo bien definido al respecto del aprendizaje. En esta ocasión tomamos
entonces el aprendizaje experiencial de Kolb, el cual presenta al proceso de aprendizaje
como un ciclo que comprende: experiencia concreta (“hacer”), observación
reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa, como lo
menciona Gómez [2]. Al respecto de este ciclo, se proponen cuatro estilos de
aprendizaje que se enfocan cada par de etapas consecutivas en este proceso. Incluimos
una figura en lugar de profundizar mucho al respecto debido al alcance de este
escrito.
Figura 1: Estilos de aprendizaje propuestos por Kolb (Editada de [2])
Pasamos entonces al análisis formal de mi
trayectoria de aprendizaje. Si retomamos las entradas previas es posible
concluir que mi estilo particular de aprendizaje no cabe dentro de uno de los
estilos indicados anteriormente, mas toma uno u otro de ellos según sea el caso.
De hecho, tampoco es fácil definir de manera particular un ambiente
preferencial ni tampoco una disciplina concreta. De “Entrenando para la
excelencia” y “Ambientes personales de aprendizaje y ambientes institucionales”
se observa que el aprendizaje en matemáticas (por gusto o vocación) en general
se relaciona con el asimilador, debido a que se busca tomar los conceptos
presentados en clase y/o en textos y proceder
a asimilarlos mediante la
conceptualización y así poder aplicarlos posteriormente. De esta manera, el
ambiente más apropiado coincide con el estudio individual (en la biblioteca o
en la casa) mediante el cual se lleva a cabo este proceso. Ahora, desde el
carácter práctico de la ingeniería (“El aprendizaje en la ingeniería”) usualmente
se cita al estilo convergente, pues se busca tomar el concepto abstracto y
resolver una situación concreta mediante la experimentación activa. Sin
embargo, otras tantas (como se menciona en la discusión consignada en los
apuntes de clase) se generan actividades especialmente diseñadas para el acomodador,
pues con poca o ninguna experiencia previa se propone al estudiante realizar
ciertas actividades para que el mismo pueda aprender por prueba y error.
Dejando de lado el estilo de aprendizaje, y centrándonos
en el ambiente como tal, observo que para mí son fundamentales las relaciones
con otras personas, y los espacios de reflexión personal. Como se menciona en “Volviendo
al colegio”, mi poca interacción activa con otras personas hace de esta una
experiencia más significativa, especialmente con personas de confianza. De
hecho, este tipo de vínculo llegó a ser tan fuerte que en el colegio alcancé a
realmente tener una empatía bien desarrollada con mis amigos más cercanos. Sin
embargo, y otra vez centrándonos en el aspecto converso, son también los
espacios de reflexión personal aquellos en los que he logrado desglosar las
experiencias del día a día y volver a reconstruir sobre ellas unas concepciones
mucho más claras sobre los temas involucrados, lo cual es especialmente claro
desde la disciplina de matemáticas, en que como bien lo ha dicho más de uno: “Es
imposible estudiar matemáticas si no por gusto.”
Ya para concluir, observamos que, como aprendiz,
manejo un estilo y un ambiente que podríamos denominar mutable al no
conformarse realmente con ninguno de los estilos ni ambientes clásicos que
mencionan teorías como la de Kolb. Sin embargo, es de interés llegar a analizar
la historia y las razones que hay detrás de ciertas de estas actitudes, lo cual
podría ser material de trabajo para una posterior reflexión.
Bibliografía:
[1] Duarte, J. (2003). Ambientes de aprendizaje:
Una aproximación conceptual. Revista Iberoamericana de educación.
[2]
Gómez, J. (s. f.). El Aprendizaje Experiencial. Capacitación y Desarrollo en las Organizaciones. Recuperado de:
http://www.ecominga.uqam.ca/ECOMINGA_2011/PDF/BIBLIOGRAPHIE/GUIDE_LECTURE_5/1/3.Gomez_Pawelek.pdf
http://www.ecominga.uqam.ca/ECOMINGA_2011/PDF/BIBLIOGRAPHIE/GUIDE_LECTURE_5/1/3.Gomez_Pawelek.pdf
[3]
Mills, J. E. & Treagust, D. F. (2003). Engineering Education – Is
problem-based or project-based learning the answer?
Australasian Journal of Engineering
Education, online publication 2003-04. Recuperado de:
http://champs.cecs.ucf.edu/Library/Journal_Articles/pdfs/Engineering%20Education.pdf
(Vínculo para descarga del archivo de texto: Reflexión 1)
Observación: Se edita la entrada para solucionar problemas de visualización y con el vínculo de descarga debido a la diferencia de formato entre el documento y la entrada.
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bueno tu aporte es de granprovecho
ResponderEliminarmy importante
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