domingo, 10 de febrero de 2013

¿Qué he aprendido sobre mí mismo como aprendiz?


Como primera reflexión formal del curso nos enfocamos en esta ocasión en el yo como aprendiz, es decir, en qué se ha aprendido sobre cómo aprendemos. Para ello primero hacemos un breve recuento de los términos y modelos a utilizar y después sí enfocarnos en mi caso particular para así abrir el camino hacia futuras reflexiones. En cuanto a definiciones necesarias tenemos a concepción de ambiente de aprendizaje así como la teoría del aprendizaje experiencial de David Kolb.

Para comenzar recordamos primero la definición que tomamos para ambiente personal de aprendizaje. En este caso lo tomamos como el entorno propio del individuo en el cual se presentan las condiciones adecuadas (incluyendo espacios, actores e interacciones) para que se dé el aprendizaje, bien sea por motivación propia o no, como se concluyó de la anterior entrada “Y ¿Qué es un ambiente de aprendizaje?” y del artículo de Duarte [1]. Sin embargo, para realmente tener una concepción del cómo aprendemos es necesario tener un modelo bien definido al respecto del aprendizaje. En esta ocasión tomamos entonces el aprendizaje experiencial de Kolb, el cual presenta al proceso de aprendizaje como un ciclo que comprende: experiencia concreta (“hacer”), observación reflexiva, conceptualización abstracta y experimentación activa, como lo menciona Gómez [2]. Al respecto de este ciclo, se proponen cuatro estilos de aprendizaje que se enfocan cada par de etapas consecutivas en este proceso. Incluimos una figura en lugar de profundizar mucho al respecto debido al alcance de este escrito.
Figura 1: Estilos de aprendizaje propuestos por Kolb (Editada de [2])

Pasamos entonces al análisis formal de mi trayectoria de aprendizaje. Si retomamos las entradas previas es posible concluir que mi estilo particular de aprendizaje no cabe dentro de uno de los estilos indicados anteriormente, mas toma uno u otro de ellos según sea el caso. De hecho, tampoco es fácil definir de manera particular un ambiente preferencial ni tampoco una disciplina concreta. De “Entrenando para la excelencia” y “Ambientes personales de aprendizaje y ambientes institucionales” se observa que el aprendizaje en matemáticas (por gusto o vocación) en general se relaciona con el asimilador, debido a que se busca tomar los conceptos presentados en clase y/o en textos y  proceder a asimilarlos mediante la conceptualización y así poder aplicarlos posteriormente. De esta manera, el ambiente más apropiado coincide con el estudio individual (en la biblioteca o en la casa) mediante el cual se lleva a cabo este proceso. Ahora, desde el carácter práctico de la ingeniería (“El aprendizaje en la ingeniería”) usualmente se cita al estilo convergente, pues se busca tomar el concepto abstracto y resolver una situación concreta mediante la experimentación activa. Sin embargo, otras tantas (como se menciona en la discusión consignada en los apuntes de clase) se generan actividades especialmente diseñadas para el acomodador, pues con poca o ninguna experiencia previa se propone al estudiante realizar ciertas actividades para que el mismo pueda aprender por prueba y error.

Dejando de lado el estilo de aprendizaje, y centrándonos en el ambiente como tal, observo que para mí son fundamentales las relaciones con otras personas, y los espacios de reflexión personal. Como se menciona en “Volviendo al colegio”, mi poca interacción activa con otras personas hace de esta una experiencia más significativa, especialmente con personas de confianza. De hecho, este tipo de vínculo llegó a ser tan fuerte que en el colegio alcancé a realmente tener una empatía bien desarrollada con mis amigos más cercanos. Sin embargo, y otra vez centrándonos en el aspecto converso, son también los espacios de reflexión personal aquellos en los que he logrado desglosar las experiencias del día a día y volver a reconstruir sobre ellas unas concepciones mucho más claras sobre los temas involucrados, lo cual es especialmente claro desde la disciplina de matemáticas, en que como bien lo ha dicho más de uno: “Es imposible estudiar matemáticas si no por gusto.”

Ya para concluir, observamos que, como aprendiz, manejo un estilo y un ambiente que podríamos denominar mutable al no conformarse realmente con ninguno de los estilos ni ambientes clásicos que mencionan teorías como la de Kolb. Sin embargo, es de interés llegar a analizar la historia y las razones que hay detrás de ciertas de estas actitudes, lo cual podría ser material de trabajo para una posterior reflexión.

Bibliografía:
[1] Duarte, J. (2003). Ambientes de aprendizaje: Una aproximación conceptual. Revista Iberoamericana de educación.
[2] Gómez, J. (s. f.). El Aprendizaje Experiencial. Capacitación y Desarrollo en las Organizaciones. Recuperado de:
http://www.ecominga.uqam.ca/ECOMINGA_2011/PDF/BIBLIOGRAPHIE/GUIDE_LECTURE_5/1/3.Gomez_Pawelek.pdf
[3] Mills, J. E. & Treagust, D. F. (2003). Engineering Education – Is problem-based or project-based learning the answer? Australasian Journal of Engineering Education, online publication 2003-04. Recuperado de:
http://champs.cecs.ucf.edu/Library/Journal_Articles/pdfs/Engineering%20Education.pdf

(Vínculo para descarga del archivo de texto: Reflexión 1)

Observación: Se edita la entrada para solucionar problemas de visualización y con el vínculo de descarga debido a la diferencia de formato entre el documento y la entrada.

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